Dos años después una nueva marcha en defensa de las universidades públicas desbordó la plaza. El oficialismo no tiene modo de ganar el duelo argumental. A pesar de todo, en el entendimiento colectivo, la defensa estricta de la educación pública es un valor innegociable. La convocatoria reunió a madres e hijas, alumnos, ex alumnos, docentes, no docentes, jóvenes y no tan jóvenes. Nadie puede estar en contra de las universidades públicas ni de los hospitales universitarios. En el mismo día de la marcha se anunciaba un nuevo recorte a la educación, una inoportuna crueldad que sonó como una provocación. Cuesta entender el ensañamiento con temas tan sensibles como la educación pública, los discapacitados y el Garrahan. Dijo Maquiavelo en su obra El Príncipe y a quién Milei pretendió cancelar, “no te equivoques de enemigo”.
De manual el oficialismo desempolvó el libreto de siempre. Culpó a la oposición de recurrir a maniobras desestabilizantes y quiso así desacreditar una movilización genuinamente estudiantil de jóvenes que solo persiguen el objetivo de un ascenso cultural y social. Hubo, como siempre, quienes quisieron sacar provecho, algunos sindicalistas, otros dirigentes, pero son absolutamente intrascendentes. Igual, son un bocado para el relato oficial. Por la noche en los espacios oficialistas funcionarios salieron a contar, desde ya temas que están mal y hay que revisar, discutir y corregir, como que, en algunas carreras hay mas profesores que alumnos. Ahora bien, así como también hay excesos, corrupción, etc., etc., en otras áreas, la enfermedad no se termina matando al enfermo.
También se pudo observar en la plaza el cruce de dos realidades incómodas para el Gobierno, “la universidad se desloma resistiendo” se leía en un cartel y en otro “salarios docentes en picada”. Hace dos años, la primera marcha encontró al Gobierno cohesionado, hoy la credibilidad libertaria está herida.
Lo encuentra al presidente con un temperamento que no logra dominar. Se sabe de sus inestabilidades emocionales. La misma Patricia Bullrich hablo de “emocionalidad importante” al intentar “ponerla en caja”, en virtud de su comentario sobre el adonigate, cuando dijo que Adorni debería presentar los papeles que no aparecen y que, según Adorni, serán presentado a fin de julio cuando venzan los plazos. La pregunta es ¿por qué si tiene todo en orden, transparente, no lo hace ahora?
Las cuestiones que están en flor de piel, sensibles, requieren empatía, no frialdad especulativa. Los sectores populares, la clase media, media baja históricamente tuvieron en la educación estatal, pública y gratuita una referencia factible de movilidad social, reflejada en el titulo de aquel libro “M¨hijo el dotor”. Establecida esa solidaridad después hay tiempo para las demás discusiones. Mientras la marcha concitaba la centralidad del día, la mesa política se reunía para discutir los proyectos parlamentarios, mas de 90. Ninguno le soluciona los problemas que atraviesan la mayor parte de la sociedad: caída del poder adquisitivo, del empleo, del servicio de salud, la carencia de infraestructura, el endeudamiento record de las familias, entre otras cosas.





































