La frase que desde 1992 se inmortalizó fue escrita en un cartel que el asesor de campaña de Bill Clinton colgó en el comité: “the economy stupid”. Desde entonces, la frase se utilizó como cliché con el agregado del verbo, “es la economía estúpido”. Y muchas veces se adaptó la estructura de la frase para reafirmar también otros temas.
Christian Buteler, economista liberal escribió días pasados: “luego de 31 meses de gestión, no es la herencia, no es un shock externo, ni es un problema de velocidades, es el modelo elegido”.
Los datos siguen siendo contrastables con el discurso oficial, ni la economía subió “como pedo de buzo”, ni aparecen “los brotes verdes” y ya llevamos cuatro meses desde que Caputo anunció que venían los “mejores 18 meses de la historia”. Desde la asunción de Milei en la construcción cerraron 2500 empresas y en la industria bajan sus persianas 9 firmas por día. La construcción perdió 200000 puestos de trabajo y la industria 97500. “Si la morosidad creció cinco veces y cerraron treinta mil empresas no es que siete millones de personas chocaron, te tomo el caso Fate y otras empresas prebendarías, pero ¿30000 chocaron? Es el semáforo que no funciona y el semáforo es el Estado, es un problema sistémico” afirmó un reconocido economista. Esta discusión está en el núcleo del poder. Un economista cercano al Presidente le expresó su preocupación y le advirtió que no iba a ser reelecto si no hay beneficios en las condiciones de vida. Se lo dijo así “necesitamos una reanimación porque la gente no come superávit fiscal” Milei lo desautorizó “no voy a cambiar nada, las cosas van bien”. Otro al que Milei mando a cuarteles de invierno, incluso lo insultó y lo bloqueó, es a Agustín Laje, un exegeta del liberalismo y creador de la Fundación Faro, think tank libertario, tuvo la osadía de declarar que “sin resultados concretos la batalla cultural no sirve para la vida del ciudadano común”
Milei entiende que la sociedad no comprende el cambio y que no aprecia los resultados por culpa del periodismo, al que le vomita una catarata de insultos escatológicos, que por una razón de buen gusto no vamos a repetir. Y que necesita espadas verbales que defiendan el modelo económico. Para eso se le ocurrió hacer cursillos educativos, primero fue el Gabinete y ahora el bloque de legisladores, les enseña a defender el modelo en público y les obligó a leer el libro “La economía en una lección”. Si no fuera dramática la situación, es al menos, curioso ver a Lilia Lemoine defender las ideas de Hewnry Hazlitt. ¡Argentina, un país para cobrar entrada!
Milei no quiere saber nada con tocar el modelo. Sturzenegger le da letra para profundizar el dogma. El experimento de meter un país adentro de un libro de Murray Rothbard, uno de los padres del anarco liberalismo es un experimento complicado, Milei está obsesionado en hacerlo. Con lo cual, todos los problemas, indicadores, despidos, empresas que cierran, la economía que no arranca, los morosos no son una consecuencia de los cambios hacia una economía virtuosa. Es el modelo, estúpido.







































