En medio de la pasión futbolera y las alegrías que nos da la “scanoleta”, pasan cosas.
Durante años lo trataron de “pecho frío”, que no entonaba el himno con suficiente entusiasmo, que no desplegaba su magia como lo hacía en el Barcelona, que carecía del fuego y el carisma de Maradona. Vinieron después las descalificaciones extendidas a toda la Selección: “derechistas y desclasados”.
La apropiación indebida del ídolo popular que no se dejó etiquetar, ni de un lado, ni del otro, enfureció a los kukas, que permanentemente blandían la expresa simpatía de Diego por Cristina Kirchner, después de la cariñosa rendición incondicional por parte de Maradona con Menen, historia que los K trataron de ocultar. “Nosotros odiamos a Messi” fue una frase que viralizaron varias figuras mediáticas del “campo nacional y popular”. No ocultaron su rencor, sabemos, el fanatismo achicharra el cerebro. Pero a medida que se desarrollaron los partidos, al igual de lo que pasó con el Papa Francisco, los kukas (salvo excepciones de marginales como los brancatellis, cynthias garcias, mengolinis de la vida) tuvieron que recalcular. Y el aporte de sensatez lo puso un icono del peronismo cultural, Alejandro Dolina. Puso un dique a tanta estupidez, dijo “soy peronista pero no soy estúpido. Privarme de Borges o de Messi porque no ‘son compañeros’ o no van a la unidad básica a cebar mate, sería una tontería. Sería eliminar de mi vida algunas de las cosas que me hacen feliz, aunque sea por un rato”.
Sin embargo, toda esa pueril maldad no se equipara con el repugnante repertorio racista, homofóbico, transfóbico, troglodita desplegado por los libertarios. No fueron “loquitos” aislados a través de las redes. Todo ese despliegue se desarrollo desde las mismas Fuerzas del Cielo, como se sabe piedra angular del proyecto mileísta y comandada por una figura estelar en el firmamento M: Santiago Caputo. Cuando Noruega derrotó a Brasil escribió Caputo “que piedra se volvió ser negro, es culpa de Hollywood. Las advertencias fueron debidamente presentadas”. El comentario operó como una señal de largada. Mbappé fue castigado también por su piel y por sus padres con antepasados africanos y por su rechazo a la ultra derecha europea. No dejaron de humillarlo en las redes con el apodo de “cometrava” a raíz de su relación con una modelo transgénero. En sintonía, el cavernícola Gordo Dan, el mismo que en su “misa” en el teatro en un momento señala a la platea e insta a que nadie se mueva, cuando alguien lo hace desde el escenario comienza a atizar al conjunto de la platea a vociferar “puto, puto, puto”, el mismo que en su canal de streaming suele hacerle entrevistas de cinco, seis horas al Presidente, ahora alumbró un concepto novedoso, el “peronegrismo” aludiendo a los afrodescendientes con los negros peronistas del “aluvión zoológico”. No se priva de nada.
El mismo Gordo Dan, unos de los jefes de las patrullas digitales libertarias en la previa del partido contra Egipto trataron de “musulmonos” y advirtió “que vaya preparando la cola Medio Oriente, algún culo va a sangrar hoy”. Por las dudas, no se quedó corto, disparó contra Mahoma (pedófilo), Alá (gay) y Tutankamón (violador). Nada nuevo bajo el sol, sabemos, el imaginario libertario anida en ese violento, nauseabundo y funesto pensamiento. No llama la atención la falta de reacción, tanto en el núcleo gobernante como sus adláteres, alcahuetes, obsecuentes y fanáticos, sabemos, estos no tienen pensamiento propio. Pero si llama la atención que esa barbarie institucionalizada no haya escandalizado a los sectores mas republicanos, éticos, democráticos. Estamos naturalizando la retórica del fascismo.
Y como pasa entre otras tantas cosas entre kukas y mileístas, no hay grieta. Son dos caras de la misma moneda.







































