Según la RAE, definición de energúmeno: persona airada o violenta. Define a alguien que se comporta de manera furiosa, exaltada o agresiva.
Milei pretendió ser el sumo sacerdote de un credo libertario con toque fascista a escala planetaria. Un faro para occidente. Recorrió gran parte del planeta recogiendo “premios pedorros” (descripción de un libertario desencantado) ante auditorios tan cautivos como modestos. No le estaría saliendo y hace papelones aquí y afuera. Insulta, grita, propone hogueras, utiliza un lenguaje fecal pero no pega una en lo que se supone y así se auto referenció, es un especialista en “crecimiento con o sin dinero”. “Un charlatán” lo definió el diario El País de España. Fue a enseñarle la exitosa “escuela austriaca” a los españoles con su habitual despliegue de agravios, desmanes diplomáticos, e intolerancia con la prensa, destrato a periodistas que preguntaban con corrección y se regodeo con “patear culos zurdos”. Para nosotros, o una parte de nosotros, que normalizamos el maltrato y la grosería “viste como es Javier”. Más aun, una fanática que sabe criticar mis notas, escribió “les cantó las cuarenta en la cara”. Sabemos, el fanático no tiene pensamiento propio. El escritor Antonio Lucas se preguntó por el lenguaraz libertario “¿Cómo se soporta a un tipo así y como se sobrevive si te maneja el país?” Felipe González dijo “un mal educado que insulta a todo el mundo y cuyo merito es ser un ^economista brillantísimo^ que lo está arreglando todo pero la Argentina está en recesión!”.
Nervioso porque después de tres años de experimento libertario, la economía está en la puerta de una recesión, la inflación estancada en el 30%, la caída del empleo, de la actividad, el cierre de empresas no encuentra el piso, Milei responsabiliza a los medios y periodistas, cuyo 95% según sus cálculos somos “una mierda”, de ser el filtro distorsionado que impide ver un proceso virtuoso que necesita tiempo. Al igual que Cristina, el libertario no hizo más que subir el volumen de la misma lógica: los medios y los periodistas que “son una mierda, soretes mal cagados” envenenan la conciencia del pueblo contra los gobiernos que se desloman (Adorni dixit) para mejorar sus condiciones de vida. No tuvo mejor idea que mandarlos a la hoguera.
Sus adláteres piden entender “la hoguera” como una metáfora, lógico, la libertad ha sido siempre la antítesis de la hoguera. El pensamiento liberal nació precisamente para extinguir las piras medievales y proteger al individuo frente al capricho del poder absoluto. El tema es que Milein no es liberal.
Milei es un populista de derecha que da una guerra por la literalidad. Como con lo de la “hoguera”, en el mismo sentido dijo “la gente no llega a fin de mes, dos tercio de los argentinos no llegan a fin de mes, no llegan al día 20”. En Neuquén, Impostando una voz burlona ante un auditorio integrado básicamente por petroleros que fueron a escuchar definiciones políticas y económicas y no un paso de stand up dijo “ustedes se dan cuenta de que la frase suena linda pero es una pelotudez del tamaño de una casa?” Fiel a sí mismo “soy Milei”, acompaño todo el repertorio con una cantidad de insultos agraviantes que condimentaron su discurso. No sorprende. Pero dejó en evidencia una vez más, ser una persona que no se toma en serio la realidad que padecen millones de argentinos, y algo más preocupante aún, como cree que es algo irreal se da el lujo de mofarse de quiénes padecen esa situación. Milei se jacta de su brutalidad, de su indolencia. La desmesura no se disimula. El insulto se exhibe, funciona como credencial ante los propios, como prueba de pureza, se celebra. Solo se acepta la apología de los alcahuetes. Los devotos son los probos, los autónomos son los réprobos. Milei a traspasado todos los limites, ¿hasta cuándo vamos a tolerar que un presidente democráticamente elegido, se burle en un acto público, incluso con ínfulas actorales, modificando su voz, para humillar a quienes se revelan, preguntan o publican sobre determinada vulnerabilidad de millones de argentinos? Hay límites que no debemos permitir que se infrinjan. Parafraseando a Carrió “cuando se pierde el respeto, se pierde la dignidad humana”








































