Como nunca el peronismo en todas sus versiones, deja explicito lo que van a hacer. En política económica impresión de billetes, “planes platita”, control de precios, en comercio exterior cepo cambiario, prohibir exportaciones, en materia internacional adhesión a Irán, Palestina, Venezuela, Rusia. Desde el bizarro gobernador riojano, Quintela que promete, si ganan, expropiar todo, al ubicuo Agustín Rossi (al que se le “perdió” un misil) que sostiene que si ganan van a hacer todo al revés pasando por Máximo Kirchner que promete aumentar y crear nuevos impuestos, como nunca antes dejan explicitado que, si vuelven, serán peores. El que avisa no traiciona. Al tren peronista se le oxidaron los rieles.
Un movimiento que mira con el espejo retrovisor. Ya no está en el imaginario social que son los únicos con capacidad de gobernar. De mínima, la última experiencia hizo trizas ese preconcepto. La marca “peronista” quedó pegada al desequilibrio fiscal, la inflación, el desorden económico y la corrupción. Una de sus columnas vertebrales, el sindicalismo quedó arrinconado por la pornográfica posición de sus caciques multimillonarios, que solo les importas sus negocios, carentes de toda representatividad. El autor de “Los Cuatro Peronismos” dice que “el peronismo ha dejado de ser el partido dinámico de la clase obrera y las capas medias para transformarse en el partido del pobrerío” y concluye que el territorio donde todavía prevalece es el conurbano “un depósito de gente que depende de los recursos de la intendencia”
La interna peronista transita el infierno. Cristina considera al dogmático Axel un traidor, pero casi la totalidad de los votos del gobernador bonaerense creen que es el heredero natural de Cristina. A ese escenario se suma Massa, el veleta y uno de los, si no el más, dirigente con mayor capilaridad en el poder, tiene llegada a medios, dueños de medios, empresarios, jueces, círculo rojo, periodistas. Y se ofrece como lo que es, un político profesional que puede unir las distintas tribus peronistas. Otro intocable, poderosísimo, es el ex gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora. De origen radical le promete a Cristina que si es el elegido acercará algún que otro gobernador mas todos los mandatarios del norte, que lo consideran jefe de jefes.
Esto es lo “nuevo” que tiene para ofrecer el peronismo. La resolución de ese laberinto tienes dos salidas, interna, improbable. La última fue la de Menen-Cafiero, y hoy sostienen dentro el peronismo que sería imposible hacerla, incluso señalan que no tienen los recursos económicos. La otra posibilidad, más cercana a la realidad, un acuerdo, Sabemos, cuando llega el momento, en función del poder, los negocios y el choreo, se ponen de acuerdo, como fue históricamente.
Este es uno de los mayores activos que tiene Milei. Los rostros de Cristina condenada, Alberto en el ostracismo Axel dogmático, Massa en el Caribe en un vuelo privado de cuatrocientos mil dólares, reflejan las experiencias fallidas que aún permanecen frescas en el inconsciente y consciente colectivo. No hay, desde esa vereda un discurso esperanzador y moderno. Un activo para el gobierno libertario.
¿Pueden ganar?, por efecto pendular ¿puede convertir en forma automática al gobierno libertario en un buen gobierno? Ciertamente no y por cierto pueden ganar. Las elecciones las ganan o pierden los gobiernos. Un gobierno con un buen plan económico gana elecciones, Que vuelva el “tren fantasma” depende pura y exclusivamente de Milei.









































