A continuación publicamos testimonios de familiares de personas de la tercera edad que se encontraban en una residencia para adultos mayores (Hogar de ancianos) de nuestra ciudad, quienes convocaron a nuestra redacción para hacer públicas algunas de las situaciones graves con las que encontraban a sus abuelos, padres y/o parientes dentro de una institución que debería ser un sitio de contención y buen trato, sin embargo, según las narraciones de estos denunciantes, allí los longevos eran maltratados y desprotegidos.
“MI MAMÁ DESCANSA EN PAZ, PERO YA NO ESTÁ PADECIENDO LO QUE VIVIÓ EN ESE LUGAR”
-Mi mamá ingresó al Hogar de ancianos (SHALOM) a mediados de diciembre; ubicado en calle Independencia antes de llegar a Necochea. Ella, tenía la enfermedad de mal de Alzheimer, que se da en forma progresiva; si bien yo iba a verla día por medio, ya que todos los días no me dejaban hacerlo (política del lugar). Yo continuamente les mandaba mensajes para saber cómo estaba ahí; por ejemplo, si había comido, que había hecho y nunca me respondían, hasta que un día me bloquearon. Desde ahí fui viendo cosas que no me gustaban para nada; como la muy mala alimentación (escasa), la mala higiene y el maltrato a los ancianos del lugar.
Como decía, la higiene del lugar no era de la mejor (hay un baño para 25 abuelos, me parece que no es lo adecuado; al fondo del patio hay una pileta de natación sin ninguna seguridad a su alrededor, como alguna valla, sabiendo que los nonos se pueden caer. Cuando hacía calor no había ventilador prendido, le ponían (a mi mamá) ropa que no era de ella y como éstas, muchas cosas.
Un día, cuando llegué a visitar a mi mamá, la encontré atada a una silla de ruedas con un cinturón, sabiendo que ella se podía mover y caminar con normalidad. Le pregunté a la dueña del lugar el porqué, y me responde porque no se quedaba quieta, así que se lo hice sacar.
Allá, por mediados de febrero llaman del geriátrico para avisar que mi mamá se había caído, y la ambulancia la llevó al sanatorio y se encontró que tenía quebrada la cadera, además de haber presentado signos de deshidratación, y alguna otra marca en sus brazos.
Esto es para que no le pase a nadie más, ya que es un lugar horrible, un infierno lo llamaría yo. También me hago una pregunta: ¿Ese lugar está habilitado?
Hoy lamentablemente mi mamá descansa en paz; por otro lado, ya no está padeciendo lo que vivió en ese lugar.
Agustín Ezequiel Herrera
DNI: 41906061
“LOS ATABAN Y ESTABAN INFECTADOS DE SARNA”
A mediados del año 2023, tuve que tomar la decisión de llevar a mi mamá, octogenarìa a la residencia de ancianos llamada “Shalom”, que se encuentra ubicada sobre calle Independencia 468 de Cañada de Gómez, por cuestiones de que mi madre presentaba en aquella oportunidad, y por supuesto aún hoy continúa, con trastornos de la enfermedad de Alzheimer.
Cuando la ingresé a la institución, mi mamá, estaba con andador y sin pañales; esa mi tarde, cuando fui a verla, ya le habían retirado el andador y le habían puesto pañales. En seguida le pregunté a Mónica Correa, la dueña del hogar; ¿Por qué motivos le habían colocado esos pañales?, a lo que me respondió que se había orinado tres veces encima, desde que yo la dejé allí. Pero lo que yo deduje fue que como mi madre iba a cada rato al baño, el personal del hogar le molestaba que pidiera tantas veces y le colocaron los pañales para que llevarla y que no moleste. Tanto yo, como mis tías, la visitábamos todos los días, sin falta, incluso mis hijos.
Al principio, todo parecía normal; sin embargo; pasado el tiempo fui notando varias irregularidades, como, por ejemplo: Le ponía ropa de otras personas, a pesar de que yo le había llevado y abastecido con sufriente ropa para todos los días, incluso de vez en cuando le llevaba ropa nueva. Luego de haberme cansado de decirle sobre la ropa, le solicité que si le van a poner ropa de otra persona, por lo menos que esté limpia y no quede en ridícula; porque una vez cuando fui a verla, encontré a mi mamá vestida con un remera sola, muy corta, simulando un vestido. Por esto, le reclamé que no vistan así a una mujer y menos de 82 años.
Luego de un tiempo, mi madre, ya no tenía el andador con ella, por eso mismo le pregunté al personal de la institución, donde estaba el andador, ya que no era mío, me lo habían prestado y debería devolverlo. El personal argumentaba que lo buscaban y no lo encontraban, hasta que un día, voy al patio y encuentro el andador de mi mamá tirado adentro de la parrilla. Pero nadie dio explicaciones coherentes, se hacían las tontas.
La comida que le daban a los ancianos era un desastre, siempre le daban fideos, arroz y polenta, y de manera muy escasa. Nunca vi ni frutas ni leche, puesto que la merienda y el desayuno era mate cocido con dos rodajes de pan. Y muy pocas veces les hacía una torta o les daban tortas fritas.
Si alguna vez le llevábamos leche o algún otro producto para dejarle a mi mamá y que el personal se lo vaya dando, nunca lo hacían, por el contrario, se lo quedaba el personal del hogar.
Fui testigo en persona de maltrato por parte de la hija de la dueña, Natalia, la cocinera de la residencia; y de algunas de las tantas empleadas que pasaron por el lugar, aunque debo aclarar que no todas fueron maltratadoras. Y debo mencionar que ninguna persona que trabajó en Shalóm mientras estuvo allí mi madre, se encontraba en condición profesional para esa labor, era personas que necesitaban el trabajo, pero ninguna estaba capacitada académicamente para ese compromiso laboral.
Los maltratos eran desde gritos y agresiones, hasta atar con sabanas a los ancianos en sillas de ruedas o sillas de plástico para que no caminaran ni deambulen por el lugar. Yo misma los vi con mis propios ojos, el personal argumentaba que los ataban porque esos ancianos tocaban las cosas y era peligroso. A mi mamá la ataban porque ella se caía de la silla al moverse mucho, pero nunca me pidieron autorización para atarla, ni me advirtieron que haría eso. No tienen ni siquiera enfermera, solo iba una doctora una vez por semana para atender a los ancianos.
Una vez comencé a notar que se rascaba mucho los brazos, a tal punto de lastimarse extremadamente, vi que en esas extremidades y en la espalda le habían salido como erupciones y pequeñas protuberancias inflamadas, y a pesar de informe esto al personal del hogar, nos hicieron comprar medicación y una crema; con el tiempo descubrimos que estaba infectada de Escabiosis (sarna humana), y todos los residentes estaban contagiados. Así se encontraban los ancianos y nadie hacía nada, ellos se rascaban al punto de lastimarse y el personal argumentaba que les ponía crema.
Otra cosa irregular era que mi mamá siempre estaba como dopada, y se dormía sobre la mesa; yo se lo dije tanto a la dueña como a la doctora, y estas me decía que era porque si no dormía por las noches, en algún momento tenía que dormía; pero para mí era porque la dopaban con alguna medicación.
Una vez, al visitar a mi madre en el hogar, me encontré con una situación escabrosa: Uno de los ancianos, ciego, pedía insistentemente al personal que lo llevaran al baño, pero las mujeres del personal no lo escuchaban porque estaban en el patio fumando y tomando mates, entonces recurrí a una de ellas yo misma y le dije que ese hombre pedía ir al baño y me respondió que recién lo habían llevado. Entonces, regresé a estar con madre, el anciano seguí insistiendo y decía que se estaba ensuciando todo; y veo que se coloca la mano en el pantalón y al sacar la mano sucia de materia fecal, comienza a comérsela. Enseguida llamé al personal nuevamente, y me dijo que eso no era posible porque estaba estreñido, y se va al patio de nuevo. En ese instante llega un familiar de otro anciano, que estaba al lado de este hombre que pedía ir al baño, y se sentía olor, y en ese momento retan abuelo que se estaba ensuciando y lo sacan hacia el patio. Y el personal regresó, limpió el piso y la mesa con lavandina. Es decir, que lo que yo había no era imposible. Yo no lo podía creer, quede estupefacta, y para ellos fue una de tantas.
También mi madre en los últimos días de estar allí internada en el hogar, se encontraba muy delgada, extremadamente delgada y entonces al notar todo esto y reclamar no recibir atención decidí cambiarla de residencia. La retiré de ese lugar espantoso, pero antes de retirarla, le pedí al personal de Shalón que prepare a mi mamá y que esté limpia y que me preparen sus cosas (ropa y artículos que eran de ella), al ir a buscarla, ese día hacía un calor extremo, mi madre estaba con mangas largas, y que en una bolsa de consorcio me habían puesto ropa, de las cual solo cuatro prendas era de ella, el resto ni idea quien era.
Hoy en día mi madre está en otra residencia un de muestra ciudad, que hasta el moento todo está bien, y atendida por personal idónea, y como siempre yo y mi familia estamos atentos a su trato. Vamos a verla todos los días sin falta, como hicimos siempre; pero queremos advertir con este comunicado, la situación de abandono y desidia por la cual ha pasado mi madre y otros abuelos que siguen allí en el hogar “Shalom” y otros que ya no están entre nosotros.
Por último, quisiera que las autoridades de nuestra ciudad se hagan eco de estos reclamos y que si es necesario investiguen e intervengan ese sitio, que no debería permanecer abierto y mucho menos cuando se trata de personas vulnerables como los ancianos. Habría que ver si este lugar está habilitado y quien se hace responsable de lo que allí un continúa sucediendo. Muchas Gracias.
Viviana E. Pelliza
DNI: 25975765
NOTA DE EDITORIAL: Queremos dejar en claro que, como corresponde y además, es nuestra forma de trabajar; hemos OFRECIDO DERECHO A RÉPLICA Y/O REPTIFICACIÓN A LAS AUTORIDADES (directora) DEL MENCIONADO HOGAR «SHALOM» de Cañada de Gómez, en todos nuestros medios (WEB, redes y edición impresa) sin ninguna condición o limitación. Sin embargo, la directora del mismo se negó a este derecho rotundamente, argumentando que no quería seguir exponiendo el tema.
- Subsecretaría de Personas Mayores (Dirección Provincial de Inclusión de Personas Mayores – DIPAM): Es el ente encargado de fiscalizar los geriátricos.
- Fiscalías del Ministerio Público de la Acusación (MPA): Para casos graves que constituyan delitos penales (abusos, violencia física)
- Online: iris.mpa.santafe.gov.ar.
- Centros Territoriales de Denuncias (CTD): Para realizar denuncias presenciales de manera rápida y segura.
- Defensoría del Pueblo – Centro de Asistencia a la Víctima (CAV): Asistencia integral ante violencia institucional.
- Línea 144: Atención y asesoramiento especializado ante situaciones de violencia durante las 24 horas.
Al realizar la denuncia, se recomienda detallar el nombre de la institución, dirección, nombres de los responsables y el relato claro de los hechos (maltrato físico, abandono, falta de higiene, falta de medicación, etc.). La denuncia puede ser realizada por familiares, vecinos o cuidadores.





































