Debo reconocer que tuve la intención de mandar esta columna a la nueva Oficina de Respuesta Oficial (ORO) una especie de comisaria de medios y periodistas, para mandar al infierno a todos aquellos que publiquen noticias que no coincidan con las que quiere el Gobierno. Los enemigos varían, lo que no pueden faltar son los periodistas, todos los gobiernos atacan a la prensa cuando las noticias chocan con el relato. Nada nuevo Lo ultimo había sido el NODIO (Observatorio de la Desinformación y la Violencia Simbólica en Medios y Plataformas, al frente estaba Miriam Lewin), antes 678 y La Defensoría del Público. Desde ya, todo absolutamente condenable. Dicho sea de paso, las silvanas giudice, patrcias bulrrichs de la vida, que se colgaban de las arañas en aquel momento, ¿Qué dicen ahora?, me parece que se hacen las boludas. La doble vara no es solo K. Apelo al sentido común entonces, no voy a mandar esta nota al ORO, y me hago el boludo.
Desde Gelblung que dijo de un personaje público “es un boludo importante” pasando por La Balada del Boludo, los monólogos de Facundo Cabral Los Boludos, las exquisitas definiciones de Carlos Abrevaya en la revista Humor sobre los boludos, Suar, que dirigió la película “Me casé con un Boludo” a las expresiones populares “los boludos son como las hormigas, se reproducen todos los días” o “menos mal que los boludos no vuelan porque si no estaría siempre nublado”, el universo de boludos es variopinto: clásicos, part tme, full time, ricos, pobres, de clase media, públicos, anónimos y los que se hacen los boludos porque justamente no son ningunos boludos, veamos algunos ejemplos.
Tal vez, al menos de forma pública, el puntapié inicial lo dio Felipe Sola, cuando ante la pregunta del notero de CQC, sobre cómo hacer para permanecer en el poder (recordemos que Sola fue cafierista, menemista, duhaldista, kirchnerista y siguen las firmas) dijo “hay que saber hacerse bien el boludo”.
Otro que tomo el ejemplo, “Pichichi” Scioli, que, después de que Menen lo inventara como político pasó sin escalas por Néstor, Cristina, Fernández y ahora sin ruborizarse, recaló como funcionario de Milei. Cuestionado en los últimos días porque mientras ardía la Patagonia él estaba en Mardel esperando ver el show de Fátima López y Milei (Scioli es secretario de Ambiente), otra “boludez” se convirtió en meme cuando ante las cámaras de LN+ había dicho (ante una pregunta sobre el AFA Gate) que él ya había fijado su posición, repreguntado cual era su posición, volvió a zaracear (especialista si los hay) cuando el periodista le preguntó en concreto cual era su opinión sobre el Chiqui Tapia, dejó el micrófono y dijo “perdón, me tengo que ir a comer”. Señores, si eso no es hacerse el boludo, ¿qué es hacerse el boludo? Aplausos, medallas y besos para quién ha hecho de hacerse el boludo, ¡un dogma! Y no es ninguna boludez.
En la misma semana en un reportaje muy complaciente a Martín Menen, que le venía pegando para que tenga y guarde al impresentable gobernador de La Rioja Ricardo Quintela, decía entre otras cosas que el gobernador había hecho pavimentar un camino que iba a su campo (absolutamente condenable). Y machacaba sobre el tema hasta que llegaron varios mensajes de los oyentes y el periodista ya no pudo hacerse el boludo y le recordó la famosa pista de Anillaco que había mandado a construir su tío, Carlos Menen, sarasa y se hizo bien el boludo.
La semana pasada ante la renuncia de Lavagna en el INDEC, algo que es habitual en el Gobierno, en tiempo real “wasapea” a sus periodistas ¿ensobrados? para que salgan a pegarle y lo asocien a Massa, para eso mandaron a recorrer el espinel en cadena al ministro de Economía y al insoportablemente soberbio Manuel Adorni, otro especialista en hacerse el boludo pero que de boludo no tiene nada, aunque no haya dicho más que boludeces. Adorni que juró, perjuró que asumiría como diputado y hoy es un multifuncionario que termina aplicando la máxima “felipiana”, aprendió a hacerse el boludo.
El tema es que un boludo con poder es cruel, impiadoso, peligroso, hacerse el boludo es una forma de vida.
En la última nota (ver “¿Así se hace un país?” fui descalificado por parte de los fanáticos mileistas, donde se ve que ni siquiera la leyeron porque entre otras cosas me acusan de defender al empresariado (a Techint que ni lo nombro), etc, etc, no se tomaron el trabajo de ver que hago una diferenciación entre empresarios y sobre los prebendarios dije textualmente: “para ponerlo en términos personales, no son los que gozan de mi simpatía”. También la nota cita textual comentarios de Carlos Rodríguez, Miguel Ángel Broda y Martín Redrado, que, hasta donde conozco, no son “zurdos de mierda”, ni “comunistas empobrecedores” y demás lindeses que sabe expresar el primer mandatario. En fin, se sabe, cada gobierno tienen su grupo de fanatizados, que en este caso, ante cualquier crítica me asocian a los K. Antes con los K fue “esbirro de Clarín” y de hacerle el caldo a la “derecha recalcitrante”. Me produce cierto agotamiento tener que explicar antes y ahora que tener una postura crítica no es ser destituyente, ni hacerle el caldo gordo a tal o cual, ni ser enemigo de tal o cual. Por eso a partir de ahora encontré una solución al tema: me voy a hacer el boludo.







































