Ante una sociedad abrumada por la experiencia kirchnerista y con dos palabras mágicas, motosierra y casta, Milei llegó a la presidencia.
En el tercer año de Gobierno, la inflación se mantiene por encima del 2% mensual y el mes de marzo y este, seguramente perforará el 3%. La desocupación crece al ritmo del goteo diario del cierre de empresas. Una gran parte de la población no llega a fin de mes, record de mora en los créditos, endeudamiento que va desde la tarjeta para comprar alimentos hasta las expensas. Mientras el Gobierno presume que todo va de acuerdo al plan. Fue grotesco la explicación del ministro Caputo en lo de Majul sobre el tema de los créditos, por lo cual no se sabe si esta desinformado o directamente nos toma por boludos. La recaudación cayó 4% en marzo después de dos meses de redondear el 9, quiere decir que van a tener que seguir ajustando. Es claro que el modelo apunta a la primarización y al extrativismo, y al retroceso de lo clase media. Es cierto que Vaca Muerta parece Dubai, pero eso no llega al resto del país. Es un eco sistema y sostener la idea burda de que en todo cambio hay ganadores y perdedores, y de que los perdedores tendrán que reconfigurarse o morir, es una salvajada ética. ¿Qué reconfiguración puede hacer una persona de 50 años que ha estado más de la mitad de su vida trabajando en una pyme, en un comercio, que pretenden ahora, barrer de un plumazo?
La pregunta ya no es solo económica, sino política, ¿puede sostenerse un ajuste si la mayoría no percibe mejoras en su vida diaria?, ¿estamos viendo los límites del modelo o solo el inicio del desgaste?
El gobierno acaba de recibir malas noticias que marcan el sendero de espinas que deberá transitar: la mayoría de las consultoras marcan un doble record, la imagen negativa supera el 60% y la positiva quedó por debajo del 40, 37% más precisamente.
Ya no puede atizar el fantasma de la vuelta de los K, perdió total eficacia. El derrumbe emocional y político de los K quedó evidenciado como nunca en la última visita a Tribunales de Cristina.
La “casta” es palabra escrita en el agua. Como pasa muchas veces, por un error de cálculo político quedó al descubierto que uno de los cruzados libertarios, el jefe de ministros, uno de los más implacables y mordaces, era apenas otro trepador en la pirámide de la corrupción. Obnubilados por las mieles del poder cayó en la tentación de los lugares más comunes: departamento de lujo, casa en country, vacaciones en Punta y algo a lo que no pueden resistirse, vuelos en aviones privados. Pero como las desgracias no vienen solas, los neutrones de la bomba de Adorni se expanden sobre el relato libertario: los funcionarios más combativos de Toto Caputo, los diputados más indignados contra la casta, se abalanzaron en tropel sobre el Banco Nación para hacerse otorgar créditos por sumas al que ningún ciudadano de a pié puede acceder.
La misma lógica que Andis y $LIBRA, solo que con mayor impacto porque son más sencillos de entender que lo de las criptomonedas, por ejemplo.
Cuando las noticias chocan con el relato, todos los gobiernos apelan el remanido caballito de batalla: el ataque a la prensa. El fin de semana que pasó fue prodigo, la cuenta de X de Javier Milei se convirtió en una ametralladora de mensajes contra el periodismo en general, los medios de comunicación, y distintos profesionales a los que acuso de conspirar contra su gobierno. Desde “organización terrorista”, “basura”, a “operadora roñosa” y “no odiamos lo suficiente a los periodistas” bajo la sigla NOL$ALP, variante con el signo $ sugiriendo motivación económica. En rigor fue a partir de la información sobre el financiamiento de una organización rusa para desprestigiar al gobierno. Nada nuevo, pero no es lo que más preocupa, los rials, navarros, brancatellis del periodismo, se sabe, son mercenarios y es más, al gobierno esos personajes le son funcionales. Lo que más les molesta es el periodismo que investiga, informa, lo hace con rigurosidad, esa es el verdadero encono que los mileistas tienen contra el periodismo, por eso ese odio visceral. Fue así con los K, fue así con Menen, es así con Milei. Cambian los “ellos” y los “nosotros” pero la lógica se mantiene.
El gobierno tiene una enorme ventaja aun, en frente esta todo lo que una gran mayoría no quiere más. Sin ideas, un discurso oxidado y una desconexión total con los electores. Es cierto que ganó la elección, claro, como ganaba Menen, los Kirchner, hasta que un día perdieron. El gran opositor a Milei es su gestión. En forma inédita la sociedad soportó un ajuste que en palabras de su mentor “fue el más grande de la historia”. Hoy hay un cansancio social que empieza a manifestarse amplificado por evidentes casos de corrupción. El outsider que venía a terminar con la casta quedo preso en una crisis de identidad que le costará salir con el tiempo. Milei le había propuesto a la sociedad un pacto tácito en dos sentidos: el primero consistió en un sacrificio a cambio de estabilidad económica. El segundo, desplazar del poder a una “casta corrupta” que arrastró al país a la decadencia y poner en su lugar a gente que no venía a servirse del Estado. Ese pacto, hoy, es letra escrita en agua.




































