Unos días atrás Nueva York alojó al deslomado, entre el Empire State y la Estatua de la Libertad, los magníficos causes del río East River y del Hodson River, entre la Quinta Avenida. Y el Central Park. Porque los amo me deslomo sería la traducción de la ¿infortunada? frase de Adorni. Deslomarse proviene del latín, lumbus lomo, el prefijo des indica una ruptura, deslomarse proviene de los lomos de los animales de carga quebrados por el excesivo peso.
Me deslomo por ustedes. Es a la inversa, la mayoría se desloma para atravesar el desierto del ajuste, muchos se desloman y no son animales. Los doblega el peso de una realidad, la realidad de quedarse sin trabajo, de no llegar a fin de mes, de no poder cumplir con los compromisos, de estar endeudados hasta la médula, fue el amor del aleccionador, del juez que discrimina el bien del mal desde el atril ministerial comunicacional. Fue una butaca en el avión presidencial para El y su compañera, como un trono monárquico que está por encima del resto. ¿es grave? Si, fue grave porque la política es comunicación. Adorni es Jefe de Gabinete y había ordenado limitar al máximo las comitivas. Tres semanas después subió a su mujer al viaje a EEUU, y como es el quién autoriza excepciones, se autorizó a sí mismo. Si sobra lugar ¿cuál es el problema en agregar la esposa de un ministro? Milei usó ese argumento del “costo marginal” para defenderlo. Touch much. El costo por cierto no cambia, pero ¿no es más útil si el asiento lo ocupa alguien que le da valor a la delegación? En vez de admitir su error, desde su proverbial soberbia Adorni se quiso justificar, dijo que su esposa que, estudió para “coach de vida” había comprado y perdido un pasaje de US$ 5000 y que él se “deslomaba” trabajando en NY. Pero ¿viajar en el avión presidencial, hospedarse en un hotel 5 estrellas, comer en excelsos restaurants, reunirse y pasear por el Central Park es deslomarse? Todos quisiéramos deslomarnos como vos, Adorni.
Las criticas llovieron y que gran parte provenga de una oposición deslegitimada no exime a Adorni y al gobierno del hecho. Pero, como pasaba con los K, lo primero que se dijo con los vuelos del jefe de Gabinete, fue “una operación” y “basura mediática”, lo que importa no son los hechos sino quién los difunda. Clásico. Sin embargo, en ese mundo de las redes, donde el oficialismo se había ungido como el poder dominante e indiscutido, el gobierno recibió una dura derrota digital. Los killers libertarios de las redes no pudieron conjurar el escarnio masivo al jefe de Gabinete.
El lema adornista “fin” con el cual siempre terminaba sus comentarios en redes, que omitía el derecho de todos a no dar por concluido nada porque alguien de arriba y unilateralmente así lo decidía, quedó escrito en agua. El “fin” adornista se había convertido en una marca de la superioridad moral con la que el mileísmo se auto percibe, el gobierno libertario como el dueño de la palabra central y final.
En la misma semana se conocieron nuevos hechos en el caso $LIBRA que comprometen mas aún a los hermanos presidenciales. Un par de semanas atrás se supo que Cancillería contrató por 113 millones de pesos a una asociación que dirige la mujer de Sturzeneger y sigue dando vueltas en la Justicia el caso ANDIS por los supuesto sobornos en Discapacidad que rozan a “el jefe” y a los Menen. En el gobierno, que ven conspiraciones por todos lados, una vez más parece que lo que escandaliza es como se filtra un hecho y no el hecho en sí. Cambian los nombres, cambias las caras, pero las mañas siguen siendo las mismas.

En el año 62 a C en Roma en casa de Julio César pretor y Pontífice Máximo, se celebró la fiesta de la Bona Dea, dedicada a las mujeres. Disfrazado, el joven Clodio logró colarse, descubierto fue acusado de sacrilegio y también de adulterio con Pompeya, la mujer del César. En el juicio, César negó ese cargo para Clodio, y cuando le preguntaron por qué había repudiado a su mujer si no la creía adultera, respondió “considero que los míos deben estar tan libres de sospecha como de culpa”. La frase, desde entonces, atravesó la Historia, no basta con que la mujer del Cesar sea honrada, también debe parecerlo.
Que el gobierno ponga en frente el espejo del kirchnerismo, ante el cual, todo parece menor no lo exime de los hechos acontecidos. El alineamiento entre lo que se dice y lo que se hace exhibe ostensibles asimetrías. Lo que venía a ser completamente diferente empieza a ser en muchos aspectos preocupantemente parecido. La sujeción a la norma parece ser una exigencia para los otros, no para uno mismo. A nadie le ponen un revolver en la cabeza para que sea funcionario, si lo acepta debe saber que debe rendir cuentas por cada uno de sus actos. Y ser como la mujer del César. De lo contrario, como se lo escuche decir a un votante libertario con cierto grado de decepción “son todos lo mismo”.





































